La obra de Mathew Weir se caracteriza por su vitalidad, su nostalgia de la naturaleza y los paraísos perdidos, y por la gran delicadeza de sus cerámicas, en las que caballos, peces, sirenas y los personajes de su universo están pintados con pinceladas que evocan el mundo fluido. Matthew Weir nació en Londres en 1956 y estudió filología hispánica antes de emprender estudios independientes de arte. En 1988 decidió trasladarse a España, concretamente a Níjar, donde sigue trabajando en la actualidad como ceramista independiente. Sus cerámicas que realzan la viveza de los colores.